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Meditar nos permite entrar en un estado de relajación que despeje la mente y aleje pensamientos no deseados.

Hay herramientas como los cristales que nos pueden asistir en profundizar esta meditación.

Algunos de estos cristales son ideales para ayudarnos a elevar nuestra conciencia, y ampliar nuestra intuición: la Amatista, actúa a nivel espiritual, calmando los pensamientos y ansiedades, y equilibrando las emociones.

Tiene poderes sanadores para tratar trastornos emocionales y para equilibrar los chakras. Es ideal para el insomio, y en general ayuda a sanar trastornos del sistema nervioso.

Equilbrar la energía de los chakras 

El Chakra del Tercer Ojo es el centro de nuestra percepción. Direcciona nuestra visión y la conciencia hacia el resto del mundo.

El Chakra Corona está localizado en la parte superior de nuestra cabeza. Es la puerta hacia el universo más alla de nuestros cuerpos físicos, la entrada hacia el mundo espiritual y nuesta existencia.

Los desequilibrios de estos chakras son tratados con una llama violeta. Esta energía violeta es la fuerza motora de los sueños, inspiración y magia. Es la energía de la transmutación. 

El propósito de esta llama es liberarnos de energías negativas que se aferran en nosotros. Esta luz violeta se puede recurrir a través de la meditación.

 

Visualización. Conocé tu cristal

Antes de realizar esta meditación, asegurate de conocer bien la piedra con la que vas a trabajar.

Familiarizándote con su color, su textura, sus brillos, sintiendo sus vibraciones. Observándola, y memorizando su forma.

Limpiala energéticamente y cargarla con tu energía, llevándola con vos o colocándola siempre cerca tuyo, al irte a dormir, como en tu mesa de luz. Una vez que puedas percibir esa conexión con tu piedra, vas a sentirte más en sintonía para meditar con ella.

 

 

La Meditación

  1. Encontrá un espacio tranquilo en tu casa donde estar cómodx y donde no haya distracciones de ningún tipo.
  2. Buscá donde sentarse y estar a gusto. Podés sumar algún incienso que te ayude a relajarte, el incienso de lavanda, es ideal para fomentar estados de relajación. Su aroma libera bloqueos. 
  3. Cerrá los ojos y enfocate en tu respiración. Inhalá y exhalá suavemente.
  4. Visualizá como todas las tensiones de cada parte del cuerpo se van liberando en cada exhalación. Repetí este ejercicio 5 veces.  
  5. Ahora, tomá contacto con tu Amatista. Sostené el cristal con tu mano izquierda y visualizá su color violeta. Visualizá la luz violeta entrando por tu nariz y viajando a través de tu cuerpo, llenando tus pulmones y pecho y llegando al centro de tu cuerpo e iluminándolo.
  6. Una vez que puedas mantener esa imagen en tu cabeza, usá tu mano derecha para sentir la textura de la piedra, y cerrá los ojos. Visualizá siempre la luz violeta penetrando desde tu chakra corona ubicado en la zona superior de la cabeza hacia todo el cuerpo. Si el color empieza a desvanecerse en tu cabeza, abrí los ojos nuevamente para mirar tu amatista. Continuá por 2 minutos.
  7. Ahora, visualizá lentamente como este rayo de luz violeta atraviesa los 7 puntos energéticos del cuerpo, desde el chakra corona, pasando a través de el tercer ojo, hacia el plexo solar. A medida que van pasando por cada punto, visualizá como se enciende una luz violeta en cada uno de ellos. Una vez que visualices todo tu cuerpo iluminado, trasladá esa luz a todo el cuarto, mantené esta visualización lo que más puedas.

 

   

 

Cuando estés listx para volver, respirá hondo y observá como está tu cuerpo, cómo se siente... Está relajadx? Conectaste con esta luz violeta? Podés repetir esta meditación de 3 a 4 veces a la semana hasta que puedas vibrar con la llama violeta de la amatista.

El propósito de estas meditaciones es llevarte hacia ese lugar en donde sientas que si necesitás la energía relajante de la amatista, esté disponible para vos cada vez que la sostengas en tu mano.